domingo, 27 de abril de 2014

GEORGE BENSON y KENNY BURRELL


GEORGE BENSON

SEXTA SESIÓN

Decidirme a escucharlo sin protestar solo fue posible cuando un domingo en la tarde me senté a leer el periódico y, de pronto, sin saber a quien oía le dije a Marcel que su música me parecía de lo más apropiada para hacer lo que hacíamos: leer periódicos. Sentí como si estuviese sentada, de nuevo, en el OMA de la quince, adonde solía ir los domingos a eso: disfrutar de la buena lectura al ritmo de una  buena música, acompañada de un delicioso desayuno-almuerzo, Quién es, le pregunté, y cuando escuché la respuesta me sentí un tilín culpable, De verdad, Georges Benson? Añadí dubitativa. Y sí, era Benson acompañado por su grupo de jazz: Herbie Hancock, Ron Carter, Billy Cobham... El albúm en cuestión se llama, George Benson over 60 Minutes of Music. Los temas escogidos son WINDMILLS OF YOUR MIND y SONG FOR MY FATHER – que me vino al dedo, pues era justo el 9 de abril, día del cumpleaños de mi padre, y me hizo sentirlo cercano-. Luego, Marcel algo más animado con mi reacción, se sacó de la manga un conejo blanco: The White Rabbit  y, como por arte de la magia, zas, George Benson dejó de ser ‘PopCorn music’ -como yo llamaba su música-, para convertirse en uno de mis guitarristas de domingo en la tarde preferidos. De los tres Cd’s que tenemos en nuestra colección, THE WHITE RABBIT es encantador. Abre con un pasodoble que me hace regresar a la plaza de toros de Manizales, y ver saltar al ruedo, por fortuna! no un toro, pero si un bonito conejo blanco. Es una entrada triunfal interpretada por el trompetista John Frosk, quien  lo hace con tal fuerza que le deja abierta la puerta grande a la guitarra de Benson y al resto de su grupo, atrapándonos de una; no es por nada que cada uno de los miembros de su banda tiene nombre propio y son músicos obligados en las colecciones de Jazz. El albúm sin duda me cautivó por su gran influencia flamenca y latina. De hecho, LITTLE TRAIN, el número tres en la lista, es una adaptación de Villa-Lobos y CALIFORNIA DREAMS tiene  muchos dejos de España. También su THEME FROM SUMMER OF ’42, se me antojó digno de una película estilo Hitchcock, algo así como The Rear Window, sentí hasta el calor asfixiante rondándome. Y el último tema, clave, es una composición del mismo George Benson llamada EL MAR. En mi concepto: una verdadera pieza musical, deliciosa para el oído y la imaginación...The sea, the sea... hermosa novela de la filósofa irlandesa Iris Murdoch.      

Del tercer albúm en el estante me cuesta decir algo, pues debo aclarar, de nuevo, que lo que yo plasmó aquí son solo mis impresiones: no soy una experta ni especialista en música, y de todos es sabido que -a veces para fortuna, pero otras por desgracia- la música, como los perfumes, tienen la virtud de evocar recuerdos y emociones. Por eso este albúm no me gusta: porque me trae Recuerdos de un edificio de apartamentos, en uno de los sitios más chic y costosos de la ciudad –entre otras-, que llevaba este nombre, en el que viví mis últimos años en Bogotá-Colombia; y en el que tanto vivir como dormir era casi imposible, debido a mis vecinos; entre ellos un proyecto de estudiante de Gimnasio, súper moderno, hijo de una madre soltera -con bastante dinero gracias a sus ‘raras’ relaciones con los líderes de una iglesia que ganaba adeptos como maíz pira y se extendía por todo el barrio como tsunamí- y con tal de que el muchachito no la jodiera le permitía hasta insultarla y, entonces, cada día sin falta, cuando el niño de 17 años regresaba del dichoso gimnasio, si no se dedicaba a insultar a la empleada, le daba por poner a todo volumen una música que encontré muy parecida a la que suena en este albúm doble de Benson llamado, Good King Bad y Benson&Farrell, y yo di en llamar- como ya les dije- música de popcorn, ups! Sorry!

Regresando al conejo blanco de la buena suerte, si tuviese que definir a George Benson usaría la palabra: vérsatil, y si tuviera que compararlo con alguién sería con El Zorro, Por qué?  Es que después de su Conejo Blanco (White Rabbitt) su música me hace pensar en la imagen cinematográfica que yo tengo de este héroe americano. Sería por eso muy interesante conocer otras opiniones sobre él, su música y el asunto en cuestión... átrevete: sé la guitarra y la cuerda! Y ahora, para cerrar con broche de oro el bloque de la B, les hablare de la B del Blues y uno de sus mejores exponentes: Kenny Burrell.

KENNY BURRELL

SÉPTIMA SESIÓN

Que el blues es blue, o sea: triste, no se puede negar, puesto que precisamente por ello se llama así: Evoca los gemidos y lamentos de los esclavos en las plantaciones de algodón de los estados del Sur de USA –era al menos lo que yo oía decir a los expertos cuando empecé a aprender y escuchar jazz-. No obstante, así como no todo el jazz es negro ni blanco, no todo el blues es per se triste; ahora bien, lo que yo sí creo es que el blues es música que sale de un corazón y te llega directo al alma. Y aquí está Kenny Burrell para probarlo.

En los dos Cd’s que tenemos en el escaparate: Blue Lights y Midnight Blue, este último es el que más me gusta, lo que una escucha es una guitarra que recita poemas acompañada del saxofón de Turrentine, el bajo de Major Holley Jr, la batería de Bill English y las congas de Ray Barreto. El primer número CHITLINS CON CARNE, con Ray Barreto poniendo el sazón latino, es el abrebocas para lo que vendrá luego: MULE, que es una pieza clave en el repertorio de Burrell y convirtió al co-autor y bajista, Major Holley, en ‘la Mula’ del Jazz, título con el entró a formar parte de eso que han dado en llamar el zoológico del jazz en el que hay un León, un Conejo, un Sapo y... bueno, aquí les dejó la tarea de averiguar quién es quién en el dichoso Zoo (Johnny Hodges - Willie Smith - Ben Webster).

SATURDAY NIGHT BLUES, me encanta, y me parece además un título de lo más apropiado; eso, precisamente, es lo que evoca en mí la música de Burrell: muchos sábados en la noche, enamorada hasta los tuétanos, sentada en algún piano-bar de la ciudad, escuchando jazz en vivo. Recuerdo uno muy secreto, que funcionaba como una especie de club privado en los bajos de un edificio de la 15, adonde los clientes podían sentarse a tocar al lado del dueño y pianista oficial. Y sí, definitamente el blues de Kenny Burrell es muy evocador, porque sale del corazón de este guitarrista y te atraviesa como las flechas de Cupido. Así que Burrell para mí es, parafraseando a Octavio Paz: una exploración del sentimiento amoroso, en el que el saxo es el sexo; la guitarra el cuerpo, la bateria y las congas las caricias y el bajo la entrega... el fuego original y primordial, la sexualidad, levanta la llama doble del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la del amor.

Y, para aquellos a quienes se les ha pasado por la mente que el blues; como los periódicos o los cd’s o los pianos-bar, el romance y casi todo de lo que yo les hablo; esta pasado de moda, los invitó a continuar metidos en la onda del blues, pues BLUES... IS... HAPPY, ese tema fascinante que esta pegado en este momento de Pharrell Williams  y; para comprobar que HAPPY es blues, y que no todo el Blues es triste; en el próximo segmento, el de la C, con Eric Clapton a la cabeza, les hablaré de MELODY: un tema que aparece en un Cd llamado The Rhythm Kings, struttin’our stuff’, y en el que la guitarra de Clapton toma el liderazgo y se nos mete en la sangre con la misma fuerza de la felicidad que nos transmite HAPPY!

Así pues, hasta el próximo segmento, que empezará con la C de Clapton y continuará con, Cobain, Cale, Cooder, Catherine, Coryell. Y, recuerden, Algo mejor que la música es hablarr de música, Gabriel García Márquez

Carmen Socorro Ariza-Olarte, derechos reservados de autor!

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