GEORGE BENSON
SEXTA SESIÓN
Decidirme a escucharlo sin protestar solo fue posible
cuando un domingo en la tarde me senté a leer el periódico y, de pronto, sin
saber a quien oía le dije a Marcel que su música me parecía de lo más apropiada
para hacer lo que hacíamos: leer periódicos. Sentí como si estuviese sentada,
de nuevo, en el OMA de la quince, adonde solía ir los domingos a eso: disfrutar
de la buena lectura al ritmo de una buena
música, acompañada de un delicioso desayuno-almuerzo, Quién es, le pregunté, y
cuando escuché la respuesta me sentí un tilín culpable, De verdad, Georges
Benson? Añadí dubitativa. Y sí, era Benson acompañado por su grupo de jazz:
Herbie Hancock, Ron Carter, Billy Cobham... El albúm en cuestión se llama, George Benson over 60 Minutes of Music. Los
temas escogidos son WINDMILLS OF YOUR MIND y SONG FOR MY FATHER – que me vino
al dedo, pues era justo el 9 de abril, día del cumpleaños de mi padre, y me
hizo sentirlo cercano-. Luego, Marcel algo más animado con mi reacción, se sacó
de la manga un conejo blanco: The White Rabbit y, como por arte de la magia, zas, George
Benson dejó de ser ‘PopCorn music’ -como yo llamaba su música-, para
convertirse en uno de mis guitarristas de domingo en la tarde preferidos. De
los tres Cd’s que tenemos en nuestra colección, THE WHITE RABBIT es encantador.
Abre con un pasodoble que me hace regresar a la plaza de toros de Manizales, y
ver saltar al ruedo, por fortuna! no un toro, pero si un bonito conejo blanco.
Es una entrada triunfal interpretada por el trompetista John Frosk, quien lo hace con tal fuerza que le deja abierta la
puerta grande a la guitarra de Benson y al resto de su grupo, atrapándonos de
una; no es por nada que cada uno de los miembros de su banda tiene nombre
propio y son músicos obligados en las colecciones de Jazz. El albúm sin duda me
cautivó por su gran influencia flamenca y latina. De hecho, LITTLE TRAIN, el número
tres en la lista, es una adaptación de Villa-Lobos y CALIFORNIA DREAMS
tiene muchos dejos de España. También su
THEME FROM SUMMER OF ’42, se me antojó digno de una película estilo Hitchcock,
algo así como The Rear Window, sentí
hasta el calor asfixiante rondándome. Y el último tema, clave, es una
composición del mismo George Benson llamada EL MAR. En mi concepto: una
verdadera pieza musical, deliciosa para el oído y la imaginación...The sea, the sea... hermosa novela de la
filósofa irlandesa Iris Murdoch.
Del tercer albúm en el estante me cuesta decir algo,
pues debo aclarar, de nuevo, que lo que yo plasmó aquí son solo mis
impresiones: no soy una experta ni especialista en música, y de todos es sabido
que -a veces para fortuna, pero otras por desgracia- la música, como los
perfumes, tienen la virtud de evocar recuerdos y emociones. Por eso este albúm
no me gusta: porque me trae Recuerdos de un edificio de apartamentos, en uno de
los sitios más chic y costosos de la ciudad –entre otras-, que llevaba este
nombre, en el que viví mis últimos años en Bogotá-Colombia; y en el que tanto
vivir como dormir era casi imposible, debido a mis vecinos; entre ellos un
proyecto de estudiante de Gimnasio, súper moderno, hijo de una madre soltera -con
bastante dinero gracias a sus ‘raras’ relaciones con los líderes de una iglesia
que ganaba adeptos como maíz pira y se extendía por todo el barrio como
tsunamí- y con tal de que el muchachito no la jodiera le permitía hasta
insultarla y, entonces, cada día sin falta, cuando el niño de 17 años regresaba
del dichoso gimnasio, si no se dedicaba a insultar a la empleada, le daba por
poner a todo volumen una música que encontré muy parecida a la que suena en
este albúm doble de Benson llamado, Good
King Bad y Benson&Farrell, y yo di en llamar- como ya les dije- música
de popcorn, ups! Sorry!
Regresando al conejo blanco de la buena suerte, si
tuviese que definir a George Benson usaría la palabra: vérsatil, y si tuviera
que compararlo con alguién sería con El Zorro, Por qué? Es que después de su Conejo Blanco (White
Rabbitt) su música me hace pensar en la imagen cinematográfica que yo tengo de
este héroe americano. Sería por eso muy interesante conocer otras opiniones
sobre él, su música y el asunto en cuestión... átrevete: sé la guitarra y la cuerda! Y ahora, para cerrar con
broche de oro el bloque de la B, les hablare de la B del Blues y uno de sus mejores exponentes: Kenny Burrell.
KENNY BURRELL
SÉPTIMA SESIÓN
Que el blues es blue,
o sea: triste, no se puede negar, puesto que precisamente por ello se llama así:
Evoca los gemidos y lamentos de los esclavos en las plantaciones de algodón de
los estados del Sur de USA –era al menos lo que yo oía decir a los expertos
cuando empecé a aprender y escuchar jazz-. No obstante, así como no todo el
jazz es negro ni blanco, no todo el blues
es per se triste; ahora bien, lo que yo sí creo es que el blues es música que sale de un corazón y te llega directo al alma.
Y aquí está Kenny Burrell para probarlo.
En los dos Cd’s que tenemos en el escaparate: Blue Lights y Midnight Blue, este último es el que más me gusta, lo que una
escucha es una guitarra que recita poemas acompañada del saxofón de Turrentine,
el bajo de Major Holley Jr, la batería de Bill English y las congas de Ray
Barreto. El primer número CHITLINS CON CARNE, con Ray Barreto poniendo el sazón
latino, es el abrebocas para lo que vendrá luego: MULE, que es una pieza clave
en el repertorio de Burrell y convirtió al co-autor y bajista, Major Holley, en
‘la Mula’ del Jazz, título con el entró a formar parte de eso que han dado en
llamar el zoológico del jazz en el que hay un León, un Conejo, un Sapo y...
bueno, aquí les dejó la tarea de averiguar quién es quién en el dichoso Zoo (Johnny
Hodges - Willie Smith - Ben Webster).
SATURDAY NIGHT BLUES, me encanta, y me parece además
un título de lo más apropiado; eso, precisamente, es lo que evoca en mí la
música de Burrell: muchos sábados en la noche, enamorada hasta los tuétanos,
sentada en algún piano-bar de la ciudad, escuchando jazz en vivo. Recuerdo uno
muy secreto, que funcionaba como una especie de club privado en los bajos de un
edificio de la 15, adonde los clientes podían sentarse a tocar al lado del
dueño y pianista oficial. Y sí, definitamente el blues de Kenny Burrell es muy evocador, porque sale del corazón de
este guitarrista y te atraviesa como las flechas de Cupido. Así que Burrell
para mí es, parafraseando a Octavio Paz: una
exploración del sentimiento amoroso, en el que el saxo es el sexo; la
guitarra el cuerpo, la bateria y las congas las caricias y el bajo la entrega...
el fuego original y primordial, la
sexualidad, levanta la llama doble del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y
alza otra llama, azul y trémula: la del amor.
Y, para aquellos a quienes se les ha pasado por la
mente que el blues; como los periódicos o los cd’s o los pianos-bar, el romance
y casi todo de lo que yo les hablo; esta pasado de moda, los invitó a continuar
metidos en la onda del blues, pues BLUES... IS... HAPPY, ese tema fascinante
que esta pegado en este momento de Pharrell Williams y; para comprobar que HAPPY es blues, y que no todo el Blues es triste;
en el próximo segmento, el de la C, con Eric Clapton a la cabeza, les hablaré
de MELODY: un tema que aparece en un Cd llamado The Rhythm Kings, struttin’our stuff’, y en el que la guitarra de
Clapton toma el liderazgo y se nos mete en la sangre con la misma fuerza de la
felicidad que nos transmite HAPPY!
Así pues, hasta el próximo segmento, que empezará con
la C de Clapton y continuará con, Cobain, Cale, Cooder, Catherine, Coryell. Y, recuerden, Algo mejor que la música es hablarr de música, Gabriel García Márquez
Carmen Socorro Ariza-Olarte, derechos reservados de
autor!