domingo, 27 de abril de 2014

GEORGE BENSON y KENNY BURRELL


GEORGE BENSON

SEXTA SESIÓN

Decidirme a escucharlo sin protestar solo fue posible cuando un domingo en la tarde me senté a leer el periódico y, de pronto, sin saber a quien oía le dije a Marcel que su música me parecía de lo más apropiada para hacer lo que hacíamos: leer periódicos. Sentí como si estuviese sentada, de nuevo, en el OMA de la quince, adonde solía ir los domingos a eso: disfrutar de la buena lectura al ritmo de una  buena música, acompañada de un delicioso desayuno-almuerzo, Quién es, le pregunté, y cuando escuché la respuesta me sentí un tilín culpable, De verdad, Georges Benson? Añadí dubitativa. Y sí, era Benson acompañado por su grupo de jazz: Herbie Hancock, Ron Carter, Billy Cobham... El albúm en cuestión se llama, George Benson over 60 Minutes of Music. Los temas escogidos son WINDMILLS OF YOUR MIND y SONG FOR MY FATHER – que me vino al dedo, pues era justo el 9 de abril, día del cumpleaños de mi padre, y me hizo sentirlo cercano-. Luego, Marcel algo más animado con mi reacción, se sacó de la manga un conejo blanco: The White Rabbit  y, como por arte de la magia, zas, George Benson dejó de ser ‘PopCorn music’ -como yo llamaba su música-, para convertirse en uno de mis guitarristas de domingo en la tarde preferidos. De los tres Cd’s que tenemos en nuestra colección, THE WHITE RABBIT es encantador. Abre con un pasodoble que me hace regresar a la plaza de toros de Manizales, y ver saltar al ruedo, por fortuna! no un toro, pero si un bonito conejo blanco. Es una entrada triunfal interpretada por el trompetista John Frosk, quien  lo hace con tal fuerza que le deja abierta la puerta grande a la guitarra de Benson y al resto de su grupo, atrapándonos de una; no es por nada que cada uno de los miembros de su banda tiene nombre propio y son músicos obligados en las colecciones de Jazz. El albúm sin duda me cautivó por su gran influencia flamenca y latina. De hecho, LITTLE TRAIN, el número tres en la lista, es una adaptación de Villa-Lobos y CALIFORNIA DREAMS tiene  muchos dejos de España. También su THEME FROM SUMMER OF ’42, se me antojó digno de una película estilo Hitchcock, algo así como The Rear Window, sentí hasta el calor asfixiante rondándome. Y el último tema, clave, es una composición del mismo George Benson llamada EL MAR. En mi concepto: una verdadera pieza musical, deliciosa para el oído y la imaginación...The sea, the sea... hermosa novela de la filósofa irlandesa Iris Murdoch.      

Del tercer albúm en el estante me cuesta decir algo, pues debo aclarar, de nuevo, que lo que yo plasmó aquí son solo mis impresiones: no soy una experta ni especialista en música, y de todos es sabido que -a veces para fortuna, pero otras por desgracia- la música, como los perfumes, tienen la virtud de evocar recuerdos y emociones. Por eso este albúm no me gusta: porque me trae Recuerdos de un edificio de apartamentos, en uno de los sitios más chic y costosos de la ciudad –entre otras-, que llevaba este nombre, en el que viví mis últimos años en Bogotá-Colombia; y en el que tanto vivir como dormir era casi imposible, debido a mis vecinos; entre ellos un proyecto de estudiante de Gimnasio, súper moderno, hijo de una madre soltera -con bastante dinero gracias a sus ‘raras’ relaciones con los líderes de una iglesia que ganaba adeptos como maíz pira y se extendía por todo el barrio como tsunamí- y con tal de que el muchachito no la jodiera le permitía hasta insultarla y, entonces, cada día sin falta, cuando el niño de 17 años regresaba del dichoso gimnasio, si no se dedicaba a insultar a la empleada, le daba por poner a todo volumen una música que encontré muy parecida a la que suena en este albúm doble de Benson llamado, Good King Bad y Benson&Farrell, y yo di en llamar- como ya les dije- música de popcorn, ups! Sorry!

Regresando al conejo blanco de la buena suerte, si tuviese que definir a George Benson usaría la palabra: vérsatil, y si tuviera que compararlo con alguién sería con El Zorro, Por qué?  Es que después de su Conejo Blanco (White Rabbitt) su música me hace pensar en la imagen cinematográfica que yo tengo de este héroe americano. Sería por eso muy interesante conocer otras opiniones sobre él, su música y el asunto en cuestión... átrevete: sé la guitarra y la cuerda! Y ahora, para cerrar con broche de oro el bloque de la B, les hablare de la B del Blues y uno de sus mejores exponentes: Kenny Burrell.

KENNY BURRELL

SÉPTIMA SESIÓN

Que el blues es blue, o sea: triste, no se puede negar, puesto que precisamente por ello se llama así: Evoca los gemidos y lamentos de los esclavos en las plantaciones de algodón de los estados del Sur de USA –era al menos lo que yo oía decir a los expertos cuando empecé a aprender y escuchar jazz-. No obstante, así como no todo el jazz es negro ni blanco, no todo el blues es per se triste; ahora bien, lo que yo sí creo es que el blues es música que sale de un corazón y te llega directo al alma. Y aquí está Kenny Burrell para probarlo.

En los dos Cd’s que tenemos en el escaparate: Blue Lights y Midnight Blue, este último es el que más me gusta, lo que una escucha es una guitarra que recita poemas acompañada del saxofón de Turrentine, el bajo de Major Holley Jr, la batería de Bill English y las congas de Ray Barreto. El primer número CHITLINS CON CARNE, con Ray Barreto poniendo el sazón latino, es el abrebocas para lo que vendrá luego: MULE, que es una pieza clave en el repertorio de Burrell y convirtió al co-autor y bajista, Major Holley, en ‘la Mula’ del Jazz, título con el entró a formar parte de eso que han dado en llamar el zoológico del jazz en el que hay un León, un Conejo, un Sapo y... bueno, aquí les dejó la tarea de averiguar quién es quién en el dichoso Zoo (Johnny Hodges - Willie Smith - Ben Webster).

SATURDAY NIGHT BLUES, me encanta, y me parece además un título de lo más apropiado; eso, precisamente, es lo que evoca en mí la música de Burrell: muchos sábados en la noche, enamorada hasta los tuétanos, sentada en algún piano-bar de la ciudad, escuchando jazz en vivo. Recuerdo uno muy secreto, que funcionaba como una especie de club privado en los bajos de un edificio de la 15, adonde los clientes podían sentarse a tocar al lado del dueño y pianista oficial. Y sí, definitamente el blues de Kenny Burrell es muy evocador, porque sale del corazón de este guitarrista y te atraviesa como las flechas de Cupido. Así que Burrell para mí es, parafraseando a Octavio Paz: una exploración del sentimiento amoroso, en el que el saxo es el sexo; la guitarra el cuerpo, la bateria y las congas las caricias y el bajo la entrega... el fuego original y primordial, la sexualidad, levanta la llama doble del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la del amor.

Y, para aquellos a quienes se les ha pasado por la mente que el blues; como los periódicos o los cd’s o los pianos-bar, el romance y casi todo de lo que yo les hablo; esta pasado de moda, los invitó a continuar metidos en la onda del blues, pues BLUES... IS... HAPPY, ese tema fascinante que esta pegado en este momento de Pharrell Williams  y; para comprobar que HAPPY es blues, y que no todo el Blues es triste; en el próximo segmento, el de la C, con Eric Clapton a la cabeza, les hablaré de MELODY: un tema que aparece en un Cd llamado The Rhythm Kings, struttin’our stuff’, y en el que la guitarra de Clapton toma el liderazgo y se nos mete en la sangre con la misma fuerza de la felicidad que nos transmite HAPPY!

Así pues, hasta el próximo segmento, que empezará con la C de Clapton y continuará con, Cobain, Cale, Cooder, Catherine, Coryell. Y, recuerden, Algo mejor que la música es hablarr de música, Gabriel García Márquez

Carmen Socorro Ariza-Olarte, derechos reservados de autor!

martes, 22 de abril de 2014

!LIBRE DE... Y... GRACIAS A... MI MAESTRO!


"LO ÚNICO MEJOR QUE LA MÚSICA ES HABLAR DE MÚSICA"
‘Si yo no me voy, dijo Jesús a sus discípulos, no vendrá a vosotros el Espíritu Santo’.
Era Jueves Santo y muchas cosas habían pasado los días anteriores, y muchas sucederían ese mismo Jueves,  y muchas más seguirían ocurriendo los días posteriores. Como un presagio, o quizás como la misma crónica de una muerte pre-anunciada por los diarios, vagabas por casa como alma en pena, y, en pena, empezaste a sacudir el estante de tus libros sagrados. Le cambiaste la posición a todo... Y, El Rincón del Maestro, paso de la izquierda a la derecha; allí, adonde puedes mirarlo cara a cara cuando te sientas a ejercer tu oficio de escritora. En la esquina frontal, enmarcándolo todo, pusiste de pie su biografía con sus ojos casi desorbitados, de infante curioso, mirándolo todo... y... lo rodeaste con esa foto tuya en la que tus ojos desorientados se encuentran con los suyos, más las de tu hombre-amigo-amante-esposo en las diferentes edades de su vida... y... con el resto de sus libros armaste de nuevo esa especie de altar que has ido edificando con cada una de sus obras... y... han formado parte y arte de tu camino de escritora-lectora-escritora. En los demás estantes organizaste como siempre tus colecciones mínimas, con tus propios clásicos: Ulises de Joyce, Don Quijote de Cervantes, Ramayana de autor desconocido, En busca del tiempo perdido de Proust, Obra completa de sor Juana Inés de la Cruz, The Complete Works of Shakespeare,  La Metamorfosis de Kafka... y...  La de tus escritores latinoamericanos: El Laberinto de la soledad y La llama doble de Paz, Rayuela y El Perseguidor de Cortazar, La última escala del Tramp Steamer de Álvaro Mutis, Ensayo de la ceguera de Saramago, El libro de arena de Borges, La Región más transparente de Fuentes, Honderd Liefdessonnetten van Neruda, En busca de Klingsor  y El Jardín devastado de Volpi; Parménides y Las Noches de Flores de Áira y... la de tus Premios Nobel: Los Excluidos y De Pianiste de Jelinek, The Sirian Experiments  and The Black Madonna of Lessing, The Homecoming of Pinter; La familia de Pascual Duarte de Cela y... tu gran colección de novelas y ensayos de J.M. Coetzee y... también de Grass ... Y... me matarías si no mencionará tu otra minicolección con Milán Kundera, Kónrad, Malraux, Wilde, Brown, McCarthy, Roth, Eco... ooo... la de poesía: Withman, Blake, García Lorca, Rilke, Vallejo... más los libros esotéricos y la Biblia y El I-Ching y... en fin... las biografías... y...  tus mujeres escritoras: la Wolf, la Yourcenar, la Duras, la  Mitchell, la Restrepo... Todo eso, sin contar, claro, con nuestra biblioteca común, llena de autores griegos, holandeses, franceses, alemanes, rusos, chinos, y...

Al día siguiente, empezaste a rebuscar en tus archivos, Qué buscas te pregunté? Buscó algo que empecé a escribir hace unos años sobre El Amor en la obra de... mi Maestro, me dijiste... Recuerdas, fue a raíz de la charla que dió aquí en Utrecht su traductora al holandés, luego de la publicación de la autobiografía; una charla que llevaba precisamente este nombre, El Amor en la obra de.... y que tanto a ti como a mí nos pareció de lo más sosa –la charla-. Sí, lo recordé, cómo olvidarlo, si antes de dicho chasco habíamos discutido sobre el por qué a los holandeses les costaba tanto, no solo entender tu cultura, sino la obra de tu maestro. Y, zas, ahí estaba la traductora holandesa para poner el dedo en la llaga; y vaya sí me sangró, y tuve que aceptar que tenías razón, Que pobreza de presentación para alguién que dice haber traducido casi todas las obras de tu maestro al holandés; No te preocupes me dijiste, debió ser por casos como estos que mi maestro escribió un artículo respetuoso del oficio de traductor que llamó, Los pobres traductores buenos, en el que hace alusión a un refrán italiano, Traduttore, traditore (traductor-traidor). No puede ser buena ni idónea una traducción de una autobiografía, de más de 300 páginas, hecha en solo tres días, así sea con un equipo de primera. Entonces, en busca del proyecto de ensayo encontraste una gran cantidad de bibliografía;  toda en conexión con tu maestro; la pusiste en el archivador  que tienes sobre tu escritorio y, me dijiste, Es que siento que ha llegado eso que el llamó La mala hora, y quiero estar preparada, Quiero terminar por fin el ensayo que nunca escribí! Y bueno, como encontraste todo menos la libreta de apuntes adonde habías empezado el ensayo, llegó el Jueves Santo y no diste pie con bola... Entonces seguiste con tus Encuentros íntimos con su guitarra de la A a la Z. Hoy le toca a la B de Brasil, Bossa Nova y Charlie Byrd, me dijiste, y sabes: rebujariando he encontrado este artículo cumbre de mi maestro titulado, Está bien, hablemos de literatura, oye bien esta frasesita,  Hace unos meses le dije a Jomi García Ascot que lo único mejor que la música es hablar de música, y anoche estuve a punto de decirle lo mismo sobre literatura. Pero luego lo pensé con más cuidado. En realidad lo único mejor que hablar de literatura es hacerla bien.

Y sí, tengo que admitirlo, te vino bien reencontrarte con esta recopilación de artículos publicados en su momento en El Espectador, para ser capaz de comprender y aceptar su último adiós. La noticia te llegaría, como todo lo que sucedió durante el día, de una manera bastante extraordinaria, y es que te fuiste a la cama sin bajarle el volumen a tu IPhone, cosa que haces religiosamente cada noche. Según me cuentas estabas casi dormida cuando a lo lejos escuchaste el timbre, te levantaste de inmediato porque pensaste en Colombia, y te preocupaste y... zas, al abrir el email te encontraste con el boletín especial de El Espectador con la noticia sobre su deceso. Entonces fuiste a sentarte en el balcón y la luna te dejó espantada por lo hermosa: era una noche de luna llena rodeada de una lluvia de estrellas. Así que no te aguantaste y, luego de tomar una foto, viniste a despertarme... Juntos nos hemos sentado a contemplar la luna y me has dicho, Sabes, hoy, o mejor dicho ayer, Jueves Santo, inspirada por Saint Matthew Passion, que sonaba en la radio, me dio  por leer la Biblia a manera de meditación y San Juan me kung-fundió, pues en el aparte donde habla sobre la Traición de Judas, dice esto: Respondió Jesús, a quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. Y después del bocado Satanás entró en él (San Juan, 13, 26-27). Tuve que pensar en un cuento de Borges llamado Las tres versiones de Judas y en el Código DaVinci de Brown y... en medio de mis pensamientos sobre el por qué Jesús, a sabiendas, le había dado de comer algo tan contaminado a Judas... zas, leí en el libro de meditaciones diarias del Dalai Lama la correspondiente al 17 de Abril y... mira tú con lo que me he encontrado, Cuando mires a quien te ha hecho daño, sé tolerante, y piensa que es gracias a seres como él que tú puedes llegar a alcanzar la iluminación o la naturaleza de Buda. Porque claro, si no hubiese habido un Judas, Jesús no hubiese podido realizar su obra; y tal vez, digo yo escuchando las diatribas contra mi Maestro, sea mejor ser condenado por tener amigos que por los enemigos, ya lo dijo él. Así, con está luz me dio por comerme un yogurth y, zas, estaba recostada en la ventana dejando que el incipiente sol me diera en la espalda cuando sentí como si alguien me hubiese pegado en la mano y, zas, el vasito con el yogurt voló por los aires, Mierda, Ye de Yavé, fue lo que primero se me vino a la cabeza, y, en todo caso, la cosa me quedó sonando. Porque así fue precisamente cómo un día comprendí que la labor que mi maestro había realizado conmigo estaba hecha, y que había llegado el momento de dejar de seguirlo y perseguirlo para emprender mi propio camino como escritora, libre de su protectora sombra, e independiente, Si yo no me voy, le dijo un día Jesús a sus discípulos, como vaís a estar vosotros en condiciones de recibir al Espíritu Santo. Y es que guiada por él, luego de regresar de Barcelona, adonde siguiéndolo y persiguiéndolo fui a ponerle en consideración mis manuscritos a la agencia de Carmen Balcells y, cabizbaja y meditabunda, mientras esperaba una respuesta, me topé con la recopilación de artículos periodísticos en la que venía incluido este texto. Al leerlo supe que sí no me autoliberaba iba a terminar como el muchacho ese de veintitrés años del que habla el maestro aludiendo a una frase de Vargas Llosa... Mira, aquí está escrito textualmente, Alguna vez le oí decir a Mario Vargas Llosa una frase que me desconcertó de entrada: ‘En el momento de sentarse a escribir, todo escritor decide si va a ser un buen escritor o un mal escritor’. Sin embargo, varios años después llegó a mi casa de México un muchacho de veintitrés años, que había publicado su primera novela seis meses antes y que aquella noche se sentía triunfante porque acababa de entregar a su editor su segunda novela. Le expresé mi perplejidad por la prisa que llevaba en su premura carrera, y él me contestó, con un cinismo que todavía quiero recordar como involuntario: ‘Es que tú tienes que pensar mucho antes de escribir porque todo el mundo está pendiente de lo que escribes. En cambio, yo puedo escribir muy rápido, porque muy poca gente me lee’. Entonces entendí, como una revelación deslumbrante, la frase de Vargas Llosa: aquel muchacho había decidido ser un mal escritor, como, en efecto, lo fue hasta que consiguió un buen empleo en una empresa de automóviles usados, y no volvió a perder el tiempo escribiendo. En cambio –pienso ahora- , tal vez su destino sería otro si antes de aprender a escribir hubiera aprendido a hablar de literatura.

Luego agregaste, Es así como he comprendido también que, La distancia más corta entre el Hombre y la Verdad es un cuento; y ¿quién mejor que mi Maestro, el mejor contador de cuentos, para enseñármelo? No es acaso su única obra de teatro, Diatriba de amor contra un Hombre sentado, la mejor respuesta a todos los deicidios, me ha preguntado a mí, como si yo entendiera de qué carajos me está hablando... Por el amor de Dios –murmuró Clotilde Armenta-. Déjenlo para después, aunque sea por respeto al [...]. Fue un soplo del Espíritu Santo, repetía ella a menudo... Me agarró toda la panocha –me dijo Divina Flor- era lo que hacía siempre cuando me encontraba sola por los rincones de la casa, pero aquel día no sentí el susto de siempre sino unas ganas horribles de llorar[...] Porque, Nada se parece tanto al infierno como un matrimonio feliz.... se diría Graciela, a sabiendas de que el hombre de letras que ella había escogido era uno de esos escasísimos hombres, capaz, no solo de entender, sino de amar a las mujeres!!!

Carmen Socorro Ariza-Olarte, escrito en Utrecht, a los 18 días de Abril, Viernes Santo, un día después del fallecimiento de mi Mestro.  Gracias a todas/os los que me enviaron mensajes de solidaridad,  y me han hecho sentir mucho más cerca de su viuda: la gran señora Mercedes Barcha.

martes, 15 de abril de 2014

Encuentro íntimo con Charlie Byrd


Charlie Byrd

QUINTA SESION

Be-Be-Be...de Brasil, Byrd y Bossa nova... Y que Brasil está de moda, no cabe duda. Y que es casi imposible hablar de Brasil sin hablar de su música, Quién se atrevería a negarlo? Porque Brasil, aparte de fútbol y progreso, es samba y bossa nova... Y... hablar de bossa nova no es posible sin hablar de  Charlie Byrd, quien junto a Stan Getz no solo puso el bossa nova de moda en el mundo, sino que creó un nuevo estilo llamado: Jazz Samba, en un febrero de 1962. Una convergencia perfecta entre el saxofón de Getz y la guitarra de Charlie, de la que emanaron clásicos imprescindibles e inolvidables como Desafinado: un hit que desató la fiebre del bossa en New York, e hizo que muchos músicos mirarán hacía Brasil en busca de compositores de la talla de Antonio Carlos Jobim, Vinicios de Moraes, Joao y Astrud Gilberto.

Y, para ser totalmente sincera, antes de oír hablar de un guitarrista llamado Charlie Byrd, yo escuché y me enamoré, así en todo el sentido de la palabra, tanto del saxofón de Stan Getz como del hombre que me conquistó tocando su música una lluviosa noche de septiembre del 85, cuando yo era estudiante de la UPTC en la fría ciudad de Tunja. Él era alemán y conocía bien el encanto de las cenas románticas,WUAW! Así pues, casi me desmayé cuando muchos años después, una noche de noviembre, Marcel, mi amante-amigo-esposo holandés, para celebrar mi cumpleaños preparó una de estas dichosas cenas románticas para mí, y la música de fondo fue Brazilian Byrd, que es lo mismo que decir Charlie Byrd... Álbum que abre con CORCOVADO y JAZZ ‘N’ ZAMBA y pasa por THE GIRL FROM IPANEMA-SAMBA DO ÁVIAO-ENGAÑO-AMOR EM PAZ-DINDI... hasta SOMEONE TO LIGHT UP MY LIFE.  Y, claro, con este gesto Marcel me confundió, pues  Charlie se me revolvió con Getz; y me molesta que los dos no hayan sonado mucho juntos; pero es que ellos, desde que juntos descubrieron la música de Brasil, y dieron un hit, zas, se divorciaron... Uich! En todo caso, la guitarra de Byrd tiene el encanto que me hace sentir viva y recordar el restaurante-café, en las playas de Ipanema, adonde, dicen, Vinicios de Moraes compusó La Chica de Ipanema, y yo tuve el privilegio  no solo de poner mi entangada cola sino de dejar mi firma grabada en la famosa mesa en la que Vinicios solía sentarse a contemplar las chicas de la playa..! Algo que se me antoja le gustaría hacer a muchos de los que irán a Río a ver el Mundial de Fútbol, Cuántas veces habrán tenido que cambiar la mesa para darle espacio a tanto afiebrado como yo?

Oh Brasil! un país que supo independizarse e integrar todas sus raíces hasta hacerse grande. A manera de anécdota les contaré, hace unos cuantos días un estudiante de Español Segunda Lengua, quien con apenas 17 años tiene refundida su nacionalidad, pues ha vivido ya en cuatro países tan opuestos como Brasil, China, Australia y Finlandia, al realizar un estudio comparativo entre la música de Brasil y la de Colombia opinó lo siguiente, Hay una gran diferencia, puesto que la música de Brasil supo integrar todos los ritmos, sonidos e instrumentos de sus diferentes etnias con la música internacional; mejor dicho: Brasil es un país abierto, mientras que en Colombia lo que me parece es que su música, trajes típicos y demás son un reflejo de España, todo muy colonial, Ups! Y vaya si tiene razón el estudiante de Español Segunda Lengua. Por eso no más,  Brasil nos lleva ya más de un siglo de ventaja, y ni que hablar del resto.   

Regresando a Charlie, el otro álbum incluido en la mismo Cd es el llamado Hollywood Byrd; un estilo totalmente diferente, pero no por ello menos representativo de Byrd; quien se pasó del Riverside y el Jazz Samba a algo más comercial, en un intento por conseguir popularidad haciendo parte del boom del blockbuster, según leo en la carátula del Cd. Aparecen 10 tracks de diferentes películas. El primero, mi favorito, THE TIME FOR LOVE,  tomado de la película ‘An american Dream’ (advierto que las películas no me dicen mucho, quizás porque no formaron parte de mi época).  

Encontrar una palabra que defina a Byrd no ha sido fácil. Se me ha hecho difícil por el simple hecho de que no logró disociar su música de la de Getz y/o otros. Cosa que no es justa, por eso se me antoja que la cosa se debate entre dos: modestia y reserva. Tal vez sea la causa principal de que Getz; totalmente liberal, abierto y arriesgado; haya terminado por robarse el show. 

Para quienes quieran ver a Charlie tocando en vivo en New Orleans, les recomiendo ver en el canal Djazz un video realizado a comienzos de los 70’s; en el que también se puede apreciar a los dos acompañantes de Byrd, miembros permanentes de su banda, o trío –para ser más exacta-: su hermano Joe Byrd en el contrabajo y, en la batería, Chuck Redd. Hago alusión a este hecho, porque ha sido una de las críticas que se le hacen a Byrd, quien parece se olvidaba de dar los créditos a sus acompañantes, tal como dicen, Stan Getz olvidó en su momento que el Jazz Samba había sido una invención compartida con Byrd...ups! Yo no no sé! En todo caso es Semana Santa y que mejor que celebrarla con el CORCOVADO de Byrd? YouTube!

Carmen Socorro Ariza-Olarte   

miércoles, 9 de abril de 2014

Julian Bream, Charlie Byrd, George Benson y Kenny Burrell


Julian Bream, Charlie Byrd,  George Benson, Kenny Burrell: Cuatro encuentros en tres sesiones

CUARTA SESIÓN

¿No sabes quién es? No! Es el británico Julian Bream, Ah! y ese quién es? Así fue, más o menos, como este maestro de maestros apareció en mi vida para quedarse, aquel día de junio en que lo escuché por primera vez y, al preguntar quién sonaba, Marcel me lo presentó con todo y un documental.

Para empezar, aunque pueda sonar contradictorio, me siento obligada a abrir mi sesión con Julian Bream, haciendo pública una frase emitida por él cuando algún reportero le preguntó qué pensaba del libro que se estaba escribiendo sobre su vida y obra , La música, sin pronunciar palabras, obviamente nos dice algo y... punto. De ahí que yo diga que la crítica musical es una perdedera de tiempo muy productiva, puesto que, sin duda, forma parte del gran negocio del entretenimiento -eso fue lo que dijo. 

(Abro aquí un paréntesis  para hacer una anotación que se me antoja pertinente y tiene todo que ver precisamente con el negocio del entretenimiento. Aunque ustedes no lo hayan notado todavía, mi intención al escribir este blog,  más que ser crítica, es la de contarles algo de lo que me han inspirado los guitarristas que forman parte de nuestra colección, y algo también de nuestras vivencias escuchándolos. Una manera, se me ha ocurrido, de inspirarlos y también picarles el bichito de la curiosidad para que se animen a abrirle la puerta a otros estilos y tipos de música, mucho menos comerciales y violentos que los que nos invaden a diario. Porque si de algo estoy convencida, por experiencia propia, es que la música; tal y como nos toca, nos inspira y nos eleva; también puede llegar a contaminarnos de tal manera que de una quedamos con ganas de un aguardiente acompañado de una dosis de veneno. Fue mucha la carga emocional de la que yo me libré el día que dejé de oír noticieros, baladas, rancheras, boleros, despecho y todo ese círili que a diario me invadía cuando vivía en Colombia y me mantenía dizque contenta, pero con ganas de suicidarme; y eso que no alcance a estar cuando la ola de narco-corridos estuvo en crecendo.) No quiero decir con esto que no haya boleros de boleros o baladas de baladas, ni que no me guste la música colombiana; me encanta, de hecho fueron muchos los años que tuve el privilegio de disfrutar en vivo y en directo de muchos buenos músicos de la talla del maestro Pacho Zapata.

Dicho lo anterior, para continuar, claro que hay algunos guitarristas que me dicen más, o me gustan más, porque tener nuestros propios gustos y expectativas es lo que nos hace individuos. De hecho, como me pasa con algunos de los interpretes que les he nombrado o nombraré, algunos no acaban de gustarme o  conquistarme mientras que a Marcel, que es quien más sabe de música y de la técnica de tocar guitarra, le encantan. Por ejemplo Julian Bream, quien por ser uno de los favoritos de Marcel, es en sí mismo una colección dentro de nuestra gran colección. Algo que ha hecho que mi encuentro con él, se los anticipo, no haya sido ni breve ni fácil: Julian Bream es Julian Bream: un maestro de maestros, con silla propia al lado de otros genios como Andrés Segovia y/o John Williams; para solo nombrar a estos dos que también tienen su propio espacio en nuestra colección, y han influido a casi todos los grandes como a, el quinto en mi lista: Charlie Byrd. Entonces, encontrarse con un maestro de esta envergadura no sólo requiere de tiempo sino de un irse impregnando de conocimiento musical. Aprender si se quiere sobre el arte de la interpretación, además de que; a través de él, por él y con él; se llega también  a conocer una dimensión diferente de compositores clásicos como Bach, Debussy, Telemann, Vivaldi, Britten, Haydn, Dowland, Paganini, Mendelssohn, Schubert, Ravel, Scarlatti, Bocherini;  y otros más cercanos a nuestra propia cultura por formar parte de algo llamado La Guitarra Española como Joaquín Rodrigo, Albéniz,  Granados, Villa-lobos, Manuel de Falla, Turina, Tárrega, Sor, etc. Porque la carrera de Julian Bream no solo es larga sino infinitamente rica.  Como que empezó  a tocar  guitarra de la mano de su padre cuando era un niño de 7-8 años en los tempranos años 40, y continuó hasta el 6 de mayo del 2002 cuando -aunque no ha dejado de tocar su guitarra-, a manera de retiro de la vida pública, dió su último concierto  en Noruega, dejando tras de sí su amplia trayectoría registrada en un apéndice discográfico pesadito y miles de conciertos dados con muy pocas interrupciones por más de cinco décadas alrededor del mundo.Ven, ya me estoy alargando demasiado y todavía no he hablado de lo que hay de él en nuestra fonoteca ni de lo que me dice su música; en todo caso, como ya lo he dicho, sobre su biografía pueden remitirse a Wikipedia. 

Para acabar de empezar les hablaré de nuestra última adquisición: una caja de color verde... que te quiero verde... Classical Guitar- Antology- Juliam Bream ( The complete RCA Album Collection), es lo que dice en letras doradas. La cajita nos llegó a comienzos del otoño del año pasado, y escuchar uno a uno los 40 Cd’s y ver dos Dvd’s con dos documentales presentados por el mismo sobre su vida y obra nos tomó casi todo el otoño. Mas, cuando terminamos con la Antología, la verdad es que pensé que para aproximarse a él y empezar a conocer su música lo mejor era hacer lo que yo había hecho cuando Marcel me lo presentó: centrarme en una colección pequeña de diez Cd’s llamada: Julian Bream, My Favorite Albums, una recopilación de lo mejor de su guitarra desde Albéniz hasta Rodrigo, incluido su legendario LP, Live with John Williams. Parafraseando a Coltrane de esta colección una de mis cosas favoritas es el albúm en el que Julian interpreta EL CONCIERTO DE ARANJUEZ en compañía de The Melos Chamber  Orchestra, bajo la dirección de Sir Colin Davis; pasando por  THE COURTLY DANCES FROM GLORIANA  de Benjamin Britten, y terminando magistralmente con una encantadora interpretación del CONCIERTO PARA LUTE de  Antonio Vivaldi. Si alguien me preguntará por donde empezar con una obra tan amplia y rica sin duda le recomendaría este albúm; es junto con The Blue Guitar –un albúm que Bream no incluyo dentro de sus diez favoritos?- el que más me dice, el que más me toca y el que más me inspira. Ahora bien, a veces he pensado que tal vez solo se deba a mi amor por el Concierto de Aranjuez; mas solo de Julian Bream tenemos por lo menos cuatro diferentes interpretaciones de este Concierto y esta versión es todavía mi favorita; aparte, les aclaro, de que mi amor por dicho Concierto nos ha llevado a tener una mini- colección con varidadas interpretaciones hechas por diferentes artistas, desde JB pasando por John Williams, Andrés Segovia y Paco de Lucía hasta llegar a Miles Davis; sin duda otra de mis cosas favoritas. Ahora bien, si me apuran de todo lo que tenemos de Julian Bream me quedaría con el CONCIERTO PARA LUTE de Vivaldi (o sea: algo que no es propiamente una guitarra, ups!). En esta interpretación, para mí, dejando a un ladito el álbum ya mencionado The Blue Guitar –del cual les hablaré más adelante- es donde más vivo siento a Bream. Porque algo que a mí no acaba de llenarme es la perfección de este maestro a la hora de interpretar la guitarra, todo suena tan, pero tan limpio y perfecto que, a veces, a mi parecer, se pierde un poco la emoción, Ups! Pero eso me pasa a mí, tan acostumbrada quizás a eso precisamente: al exceso de sentimiento y emoción; para Marcel, en cambio, Julian Bream es la más pura y viva esencia de la guitarra, fa-bu-lo-so. Por eso si yo tuviese que definir a Bream en una o dos palabras escogería Perfection, porque sin duda él es un perfeccionista. Para Marcel en cambio la palabra seria poético, porque Julian Bream, lo acepto, es también poesía, y para probarlo yo les recomendaría escuchar... The Blue Guitar, una bella y modesta sonata en tres actos: Transforming, Dreaming and Juggling; compuesta por Sir Michael Tippett con la asistencia del mismo Julian Bream. Sonata que, además, se convirtió en una pieza clave en la literatura de la guitarra. Tippett, cuenta la historia, se inspiró en el poema de Wallace Stevens, The man with the Blue Guitar*; poema que en sí mismo fue motivado por la fascinación que Stevens sentía por el trabajo de Picasso y su cuadro ‘El Viejo y su Guitarra’, perteneciente al período azul; mismo que también, dicen, inspiró a Miles Davis y dio como resultado su albúm Miles Davis: A kind of blue - solo para comprobar una vez más la convergencia que hay entre el cuerpo de la guitarra y los instrumentos de viento como el saxofón y/o la trompeta de Davis-. Y mira si no será poético y completo este maestro de maestros que en un abrir y cerrar de ojos hemos hecho un largo recorrido por la música y muchos de sus clásicos y también tocado la literatura y la pintura. Y así como sin duda el maestro Andrés Segovia fue quizás quien más influyó en la carrera de Julian Bream, dejáremos atrás el sonido clásico de Bream y nos adentraremos en el calor y color del Bossa nova de Charlie Byrd, quien reconoce también la gran influencia de Segovia en su arte.

*Verso XXIII del poema de Wallace Stevens: The man with the blue guitar

A few final solutions, like a duet/ with the undertaker: a voice in the clouds,/ another on earth, the one a voice/ of ether, the other smelling of drink,/ the voice of ether prevailing, the swell/ of the undertaker’s song in the snow/ Apostrophizing wreaths, the voice/ in the clouds serene and final, next/ the grunted breath scene and final,/ the imagined and the real, thought/ and the truth, Dichtung und Wahrheit, all/ confusion solved, as in a refrain/ one keeps on playing year by year,/ concerning the nature of things as they are.