miércoles, 9 de abril de 2014

Julian Bream, Charlie Byrd, George Benson y Kenny Burrell


Julian Bream, Charlie Byrd,  George Benson, Kenny Burrell: Cuatro encuentros en tres sesiones

CUARTA SESIÓN

¿No sabes quién es? No! Es el británico Julian Bream, Ah! y ese quién es? Así fue, más o menos, como este maestro de maestros apareció en mi vida para quedarse, aquel día de junio en que lo escuché por primera vez y, al preguntar quién sonaba, Marcel me lo presentó con todo y un documental.

Para empezar, aunque pueda sonar contradictorio, me siento obligada a abrir mi sesión con Julian Bream, haciendo pública una frase emitida por él cuando algún reportero le preguntó qué pensaba del libro que se estaba escribiendo sobre su vida y obra , La música, sin pronunciar palabras, obviamente nos dice algo y... punto. De ahí que yo diga que la crítica musical es una perdedera de tiempo muy productiva, puesto que, sin duda, forma parte del gran negocio del entretenimiento -eso fue lo que dijo. 

(Abro aquí un paréntesis  para hacer una anotación que se me antoja pertinente y tiene todo que ver precisamente con el negocio del entretenimiento. Aunque ustedes no lo hayan notado todavía, mi intención al escribir este blog,  más que ser crítica, es la de contarles algo de lo que me han inspirado los guitarristas que forman parte de nuestra colección, y algo también de nuestras vivencias escuchándolos. Una manera, se me ha ocurrido, de inspirarlos y también picarles el bichito de la curiosidad para que se animen a abrirle la puerta a otros estilos y tipos de música, mucho menos comerciales y violentos que los que nos invaden a diario. Porque si de algo estoy convencida, por experiencia propia, es que la música; tal y como nos toca, nos inspira y nos eleva; también puede llegar a contaminarnos de tal manera que de una quedamos con ganas de un aguardiente acompañado de una dosis de veneno. Fue mucha la carga emocional de la que yo me libré el día que dejé de oír noticieros, baladas, rancheras, boleros, despecho y todo ese círili que a diario me invadía cuando vivía en Colombia y me mantenía dizque contenta, pero con ganas de suicidarme; y eso que no alcance a estar cuando la ola de narco-corridos estuvo en crecendo.) No quiero decir con esto que no haya boleros de boleros o baladas de baladas, ni que no me guste la música colombiana; me encanta, de hecho fueron muchos los años que tuve el privilegio de disfrutar en vivo y en directo de muchos buenos músicos de la talla del maestro Pacho Zapata.

Dicho lo anterior, para continuar, claro que hay algunos guitarristas que me dicen más, o me gustan más, porque tener nuestros propios gustos y expectativas es lo que nos hace individuos. De hecho, como me pasa con algunos de los interpretes que les he nombrado o nombraré, algunos no acaban de gustarme o  conquistarme mientras que a Marcel, que es quien más sabe de música y de la técnica de tocar guitarra, le encantan. Por ejemplo Julian Bream, quien por ser uno de los favoritos de Marcel, es en sí mismo una colección dentro de nuestra gran colección. Algo que ha hecho que mi encuentro con él, se los anticipo, no haya sido ni breve ni fácil: Julian Bream es Julian Bream: un maestro de maestros, con silla propia al lado de otros genios como Andrés Segovia y/o John Williams; para solo nombrar a estos dos que también tienen su propio espacio en nuestra colección, y han influido a casi todos los grandes como a, el quinto en mi lista: Charlie Byrd. Entonces, encontrarse con un maestro de esta envergadura no sólo requiere de tiempo sino de un irse impregnando de conocimiento musical. Aprender si se quiere sobre el arte de la interpretación, además de que; a través de él, por él y con él; se llega también  a conocer una dimensión diferente de compositores clásicos como Bach, Debussy, Telemann, Vivaldi, Britten, Haydn, Dowland, Paganini, Mendelssohn, Schubert, Ravel, Scarlatti, Bocherini;  y otros más cercanos a nuestra propia cultura por formar parte de algo llamado La Guitarra Española como Joaquín Rodrigo, Albéniz,  Granados, Villa-lobos, Manuel de Falla, Turina, Tárrega, Sor, etc. Porque la carrera de Julian Bream no solo es larga sino infinitamente rica.  Como que empezó  a tocar  guitarra de la mano de su padre cuando era un niño de 7-8 años en los tempranos años 40, y continuó hasta el 6 de mayo del 2002 cuando -aunque no ha dejado de tocar su guitarra-, a manera de retiro de la vida pública, dió su último concierto  en Noruega, dejando tras de sí su amplia trayectoría registrada en un apéndice discográfico pesadito y miles de conciertos dados con muy pocas interrupciones por más de cinco décadas alrededor del mundo.Ven, ya me estoy alargando demasiado y todavía no he hablado de lo que hay de él en nuestra fonoteca ni de lo que me dice su música; en todo caso, como ya lo he dicho, sobre su biografía pueden remitirse a Wikipedia. 

Para acabar de empezar les hablaré de nuestra última adquisición: una caja de color verde... que te quiero verde... Classical Guitar- Antology- Juliam Bream ( The complete RCA Album Collection), es lo que dice en letras doradas. La cajita nos llegó a comienzos del otoño del año pasado, y escuchar uno a uno los 40 Cd’s y ver dos Dvd’s con dos documentales presentados por el mismo sobre su vida y obra nos tomó casi todo el otoño. Mas, cuando terminamos con la Antología, la verdad es que pensé que para aproximarse a él y empezar a conocer su música lo mejor era hacer lo que yo había hecho cuando Marcel me lo presentó: centrarme en una colección pequeña de diez Cd’s llamada: Julian Bream, My Favorite Albums, una recopilación de lo mejor de su guitarra desde Albéniz hasta Rodrigo, incluido su legendario LP, Live with John Williams. Parafraseando a Coltrane de esta colección una de mis cosas favoritas es el albúm en el que Julian interpreta EL CONCIERTO DE ARANJUEZ en compañía de The Melos Chamber  Orchestra, bajo la dirección de Sir Colin Davis; pasando por  THE COURTLY DANCES FROM GLORIANA  de Benjamin Britten, y terminando magistralmente con una encantadora interpretación del CONCIERTO PARA LUTE de  Antonio Vivaldi. Si alguien me preguntará por donde empezar con una obra tan amplia y rica sin duda le recomendaría este albúm; es junto con The Blue Guitar –un albúm que Bream no incluyo dentro de sus diez favoritos?- el que más me dice, el que más me toca y el que más me inspira. Ahora bien, a veces he pensado que tal vez solo se deba a mi amor por el Concierto de Aranjuez; mas solo de Julian Bream tenemos por lo menos cuatro diferentes interpretaciones de este Concierto y esta versión es todavía mi favorita; aparte, les aclaro, de que mi amor por dicho Concierto nos ha llevado a tener una mini- colección con varidadas interpretaciones hechas por diferentes artistas, desde JB pasando por John Williams, Andrés Segovia y Paco de Lucía hasta llegar a Miles Davis; sin duda otra de mis cosas favoritas. Ahora bien, si me apuran de todo lo que tenemos de Julian Bream me quedaría con el CONCIERTO PARA LUTE de Vivaldi (o sea: algo que no es propiamente una guitarra, ups!). En esta interpretación, para mí, dejando a un ladito el álbum ya mencionado The Blue Guitar –del cual les hablaré más adelante- es donde más vivo siento a Bream. Porque algo que a mí no acaba de llenarme es la perfección de este maestro a la hora de interpretar la guitarra, todo suena tan, pero tan limpio y perfecto que, a veces, a mi parecer, se pierde un poco la emoción, Ups! Pero eso me pasa a mí, tan acostumbrada quizás a eso precisamente: al exceso de sentimiento y emoción; para Marcel, en cambio, Julian Bream es la más pura y viva esencia de la guitarra, fa-bu-lo-so. Por eso si yo tuviese que definir a Bream en una o dos palabras escogería Perfection, porque sin duda él es un perfeccionista. Para Marcel en cambio la palabra seria poético, porque Julian Bream, lo acepto, es también poesía, y para probarlo yo les recomendaría escuchar... The Blue Guitar, una bella y modesta sonata en tres actos: Transforming, Dreaming and Juggling; compuesta por Sir Michael Tippett con la asistencia del mismo Julian Bream. Sonata que, además, se convirtió en una pieza clave en la literatura de la guitarra. Tippett, cuenta la historia, se inspiró en el poema de Wallace Stevens, The man with the Blue Guitar*; poema que en sí mismo fue motivado por la fascinación que Stevens sentía por el trabajo de Picasso y su cuadro ‘El Viejo y su Guitarra’, perteneciente al período azul; mismo que también, dicen, inspiró a Miles Davis y dio como resultado su albúm Miles Davis: A kind of blue - solo para comprobar una vez más la convergencia que hay entre el cuerpo de la guitarra y los instrumentos de viento como el saxofón y/o la trompeta de Davis-. Y mira si no será poético y completo este maestro de maestros que en un abrir y cerrar de ojos hemos hecho un largo recorrido por la música y muchos de sus clásicos y también tocado la literatura y la pintura. Y así como sin duda el maestro Andrés Segovia fue quizás quien más influyó en la carrera de Julian Bream, dejáremos atrás el sonido clásico de Bream y nos adentraremos en el calor y color del Bossa nova de Charlie Byrd, quien reconoce también la gran influencia de Segovia en su arte.

*Verso XXIII del poema de Wallace Stevens: The man with the blue guitar

A few final solutions, like a duet/ with the undertaker: a voice in the clouds,/ another on earth, the one a voice/ of ether, the other smelling of drink,/ the voice of ether prevailing, the swell/ of the undertaker’s song in the snow/ Apostrophizing wreaths, the voice/ in the clouds serene and final, next/ the grunted breath scene and final,/ the imagined and the real, thought/ and the truth, Dichtung und Wahrheit, all/ confusion solved, as in a refrain/ one keeps on playing year by year,/ concerning the nature of things as they are.

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