Julian Bream, Charlie Byrd, George Benson, Kenny Burrell: Cuatro
encuentros en tres sesiones
CUARTA SESIÓN
¿No sabes quién es? No! Es el británico Julian Bream, Ah! y ese quién es? Así fue, más o menos, como
este maestro de maestros apareció en mi vida para quedarse, aquel día de junio
en que lo escuché por primera vez y, al preguntar quién sonaba, Marcel me lo
presentó con todo y un documental.
Para empezar, aunque
pueda sonar contradictorio, me siento obligada a abrir mi sesión con Julian
Bream, haciendo pública una frase emitida por él cuando algún reportero le
preguntó qué pensaba del libro que se estaba escribiendo sobre su vida y obra , La música, sin pronunciar palabras, obviamente
nos dice algo y... punto. De ahí que yo diga que la crítica musical es una
perdedera de tiempo muy productiva, puesto que, sin duda, forma parte del gran
negocio del entretenimiento -eso fue lo que dijo.
(Abro aquí un
paréntesis para hacer una anotación que
se me antoja pertinente y tiene todo que ver precisamente con el negocio del
entretenimiento. Aunque ustedes no lo hayan notado todavía, mi intención al
escribir este blog, más que ser crítica,
es la de contarles algo de lo que me han inspirado los guitarristas que forman
parte de nuestra colección, y algo también de nuestras vivencias escuchándolos.
Una manera, se me ha ocurrido, de inspirarlos y también picarles el bichito de
la curiosidad para que se animen a abrirle la puerta a otros estilos y tipos de
música, mucho menos comerciales y violentos que los que nos invaden a diario.
Porque si de algo estoy convencida, por experiencia propia, es que la música;
tal y como nos toca, nos inspira y nos eleva; también puede llegar a
contaminarnos de tal manera que de una quedamos con ganas de un aguardiente
acompañado de una dosis de veneno. Fue mucha la carga emocional de la que yo me
libré el día que dejé de oír noticieros, baladas, rancheras, boleros, despecho
y todo ese círili que a diario me invadía cuando vivía en Colombia y me
mantenía dizque contenta, pero con ganas de suicidarme; y eso que no alcance a
estar cuando la ola de narco-corridos estuvo en crecendo.) No quiero decir con
esto que no haya boleros de boleros o baladas de baladas, ni que no me guste la
música colombiana; me encanta, de hecho fueron muchos los años que tuve el
privilegio de disfrutar en vivo y en directo de muchos buenos músicos de la
talla del maestro Pacho Zapata.
Dicho lo anterior,
para continuar, claro que hay algunos guitarristas que me dicen más, o me
gustan más, porque tener nuestros propios gustos y expectativas es lo que nos
hace individuos. De hecho, como me pasa con algunos de los interpretes que les
he nombrado o nombraré, algunos no acaban de gustarme o conquistarme mientras que a Marcel, que es
quien más sabe de música y de la técnica de tocar guitarra, le encantan. Por
ejemplo Julian Bream, quien por ser uno de los favoritos de Marcel, es en sí
mismo una colección dentro de nuestra gran colección. Algo que ha hecho que mi
encuentro con él, se los anticipo, no haya sido ni breve ni fácil: Julian Bream
es Julian Bream: un maestro de maestros, con silla propia al lado de otros
genios como Andrés Segovia y/o John Williams; para solo nombrar a estos dos que
también tienen su propio espacio en nuestra colección, y han influido a casi
todos los grandes como a, el quinto en mi lista: Charlie Byrd. Entonces,
encontrarse con un maestro de esta envergadura no sólo requiere de tiempo sino
de un irse impregnando de conocimiento musical. Aprender si se quiere sobre el
arte de la interpretación, además de que; a través de él, por él y con él; se
llega también a conocer una dimensión
diferente de compositores clásicos como Bach, Debussy, Telemann, Vivaldi,
Britten, Haydn, Dowland, Paganini, Mendelssohn, Schubert, Ravel, Scarlatti,
Bocherini; y otros más cercanos a
nuestra propia cultura por formar parte de algo llamado La Guitarra Española
como Joaquín Rodrigo, Albéniz, Granados,
Villa-lobos, Manuel de Falla, Turina, Tárrega, Sor, etc. Porque la carrera de
Julian Bream no solo es larga sino infinitamente rica. Como que empezó a tocar
guitarra de la mano de su padre cuando era un niño de 7-8 años en los
tempranos años 40, y continuó hasta el 6 de mayo del 2002 cuando -aunque no ha
dejado de tocar su guitarra-, a manera de retiro de la vida pública, dió su
último concierto en Noruega, dejando
tras de sí su amplia trayectoría registrada en un apéndice discográfico
pesadito y miles de conciertos dados con muy pocas interrupciones por más de
cinco décadas alrededor del mundo.Ven, ya me estoy alargando demasiado y
todavía no he hablado de lo que hay de él en nuestra fonoteca ni de lo que me
dice su música; en todo caso, como ya lo he dicho, sobre su biografía pueden
remitirse a Wikipedia.
Para acabar de
empezar les hablaré de nuestra última adquisición: una caja de color verde...
que te quiero verde... Classical Guitar- Antology- Juliam Bream (
The complete RCA Album Collection),
es lo que dice en letras doradas. La cajita nos llegó a comienzos del otoño del
año pasado, y escuchar uno a uno los 40 Cd’s y ver dos Dvd’s con dos
documentales presentados por el mismo sobre su vida y obra nos tomó casi todo
el otoño. Mas, cuando terminamos con la Antología, la verdad es que pensé que para
aproximarse a él y empezar a conocer su música lo mejor era hacer lo que yo
había hecho cuando Marcel me lo presentó: centrarme en una colección pequeña de
diez Cd’s llamada: Julian Bream, My
Favorite Albums, una recopilación de lo mejor de su guitarra desde Albéniz
hasta Rodrigo, incluido su legendario LP, Live
with John Williams. Parafraseando a Coltrane de esta colección una de mis cosas favoritas es el albúm en el
que Julian interpreta EL CONCIERTO DE ARANJUEZ en compañía de The Melos
Chamber Orchestra, bajo la dirección de
Sir Colin Davis; pasando por THE COURTLY
DANCES FROM GLORIANA de Benjamin
Britten, y terminando magistralmente con una encantadora interpretación del CONCIERTO
PARA LUTE de Antonio Vivaldi. Si alguien
me preguntará por donde empezar con una obra tan amplia y rica sin duda le
recomendaría este albúm; es junto con The
Blue Guitar –un albúm que Bream no incluyo dentro de sus diez favoritos?-
el que más me dice, el que más me toca y el que más me inspira. Ahora bien, a
veces he pensado que tal vez solo se deba a mi amor por el Concierto de Aranjuez; mas solo de Julian Bream tenemos por lo
menos cuatro diferentes interpretaciones de este Concierto y esta versión es
todavía mi favorita; aparte, les aclaro, de que mi amor por dicho Concierto nos
ha llevado a tener una mini- colección con varidadas interpretaciones hechas
por diferentes artistas, desde JB pasando por John Williams, Andrés Segovia y
Paco de Lucía hasta llegar a Miles Davis; sin duda otra de mis cosas favoritas.
Ahora bien, si me apuran de todo lo que tenemos de Julian Bream me quedaría con
el CONCIERTO PARA LUTE de Vivaldi (o sea: algo que no es propiamente una
guitarra, ups!). En esta interpretación, para mí, dejando a un ladito el álbum
ya mencionado The Blue Guitar –del cual
les hablaré más adelante- es donde más vivo siento a Bream. Porque algo que a
mí no acaba de llenarme es la perfección de este maestro a la hora de
interpretar la guitarra, todo suena tan, pero tan limpio y perfecto que, a
veces, a mi parecer, se pierde un poco la emoción, Ups! Pero eso me pasa a mí,
tan acostumbrada quizás a eso precisamente: al exceso de sentimiento y emoción;
para Marcel, en cambio, Julian Bream es la más pura y viva esencia de la
guitarra, fa-bu-lo-so. Por eso si yo tuviese que definir a Bream en una o dos
palabras escogería Perfection, porque
sin duda él es un perfeccionista. Para Marcel en cambio la palabra seria poético, porque Julian Bream, lo acepto,
es también poesía, y para probarlo yo les recomendaría escuchar... The
Blue Guitar, una bella y modesta sonata en tres actos: Transforming, Dreaming and Juggling;
compuesta por Sir Michael Tippett con la asistencia del mismo Julian Bream.
Sonata que, además, se convirtió en una pieza clave en la literatura de la
guitarra. Tippett, cuenta la historia, se inspiró en el poema de Wallace
Stevens, The man with the Blue Guitar*;
poema que en sí mismo fue motivado por la fascinación que Stevens sentía por el
trabajo de Picasso y su cuadro ‘El Viejo
y su Guitarra’, perteneciente al período azul; mismo que también, dicen,
inspiró a Miles Davis y dio como resultado su albúm Miles Davis: A kind of blue - solo para comprobar una vez más la
convergencia que hay entre el cuerpo de la guitarra y los instrumentos de
viento como el saxofón y/o la trompeta de Davis-. Y mira si no será poético y
completo este maestro de maestros que en un abrir y cerrar de ojos hemos hecho
un largo recorrido por la música y muchos de sus clásicos y también tocado la
literatura y la pintura. Y así como sin duda el maestro Andrés Segovia fue
quizás quien más influyó en la carrera de Julian Bream, dejáremos atrás el
sonido clásico de Bream y nos adentraremos en el calor y color del Bossa nova
de Charlie Byrd, quien reconoce también la gran influencia de Segovia en su
arte.
*Verso XXIII del poema de Wallace
Stevens: The man with the blue guitar
A few final solutions, like a duet/ with the
undertaker: a voice in the clouds,/ another on earth, the one a voice/ of
ether, the other smelling of drink,/ the voice of ether prevailing, the swell/
of the undertaker’s song in the snow/ Apostrophizing wreaths, the voice/ in the
clouds serene and final, next/ the grunted breath scene and final,/ the
imagined and the real, thought/ and the truth, Dichtung und Wahrheit, all/
confusion solved, as in a refrain/ one keeps on playing year by year,/
concerning the nature of things as they are.
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