viernes, 28 de marzo de 2014

Un Encuentro en tres entregas: Abercrombie-Akkerman y los hermanos Assad



PRIMERA SESIÓN: 

En nuestra colección hay tres Cd’s  de John Abercrombie: Gateway, Sargasso Sea y Night: mi favorito; porque fue precisamente en una oscura noche de invierno, cuando Marcel puso este Cd como música de fondo a la hora de sentarnos a comer y... las velas, el vino tinto y el pollo al horno, acompañados de la guitarra de Abercrombie y el saxofón de Mike Brecker... convirtieron lo que iba a ser una simple comida diaria en una romántica ‘candlelight’ que se prolongó cuando yo, necia como soy, le pedí a Marcel tocar de nuevo el Cd, pues la introducción de la primera canción, ETHEREGGAE, a mí se me antojó muy similar a los últimos acordes de Nothing Else Matters , ups! Que yo comparará a Abercrombie con Metallica  para Marcel fue casi un anatema, y su primera reacción fue decirme que Abercrombie había grabado este tema en 1984 cuando Metallica apenas salía de los pañales. Entonces yo fui a mi mínima colección y me saqué de la manga mi albúm favorito: Metallica tocando al lado de la Orquesta Sinfónica de San Francisco. Marcel, todavía dudoso,  decidió seguir mi juego y en su miniestudio -lleno de aparatos de sonido, microfonos y demás- puso a sonar al mismo tiempo a Metallica y a Abercrombie y, zas,  hicimos un montaje excepcional que por ahí anda grabado en una de esas cosas viejísimas y en desuso llamada cassette. De pronto les suena y deciden escuchar Ethereggae de Abercrombie  y Nothing Else Matters de Metallica al mismo tiempo y contarme cómo les fue en la aventura. Mas adelante, cuando lleguemos a la H, yo les contaré del cómo llegué a volverme seguidora de Metallica y de su guitarrista Kirk Hammett.
Saldadas las diferencias, desde entonces han sido muchas las noches de invierno acompañadas por John Abercrombie y su infinita gama de sonidos con los que es capaz hasta de entablar diálogos nocturnos con el mar; como en Sargasso Sea, adonde echando mano de sus guitarras -eléctrica y acústica-, y en compañía de la guitarra clásica de Ralph Towner,  me invaden, penetran y hacen danzar con los delfines azules y jugar con las olas hasta alcanzar el sol; porque Abercrombie es idílico.

Mañana sábado esperen la segunda sesión: Akkerman



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